El hecho de haber tenido una cesárea no significa que tenga que se tenga que dar a luz, de nuevo, de la misma manera, ya que muchas mujeres pueden tener partos vaginales después de haber tenido una cesárea, es lo que se conoce como (PVDC).
Una cesárea previa supone que
existe una cicatriz en el útero de la mujer y, es por esta razón, por la que
existe un especial cuidado a la hora de dar a luz de nuevo ya que pueden
aumentar los riesgos en comparación a un parto normal. Por esta razón se evitan
los partos inducidos, se favorece la dilatación, la tranquilidad, intimidad…
El riesgo mayor de tener un parto vaginal después de cesárea es que se
produzca la rotura del útero, con la pérdida de sangre que ello conlleva,
pudiendo ser un riesgo para la madre y el bebé. Esta sería una complicación
grave, la cual ocurre en muy pocos casos pero en la que hay que actuar con
máxima urgencia puesto que se pueden producir graves hemorragias e incluso la
posible extirpación del útero. En relación con el feto, un 5,5% de roturas
pueden llevar asociado la muerte del bebé.











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